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jueves, 7 de agosto de 2008

Berlín: Laberinto de Hormigón


Cuando te acercas por primera vez,
sorprendida por sus líneas... descubres la rudeza de esas asimétricas piezas de hormigón delicadamente colocadas sobre un ondulante terreno que no deja de sorprenderte. Comienzas en un extremo cuando aún sus líneas dejan entreveer las figuras de aquellos que se deslizan decididos por sus estrechas calles.
Y entonces te adentras, bordeando cada esquina punzante, buscando el sonido apagado de una voces. Entre sombras que asoman fugaces por el delirante y frío hormigón, tus pensamientos bloquean tus ojos.

Y tiemblas de frío. Respiras aletargada.
Buscando respuestas
entre los muros grises cuarteados.
Voces que describen llantos,
voces dolientes,
voces susurradas entre el miedo y la ignorancia,
que gritan calladamente ahogando su eco.
voces aferradas a una memoria frágil,
voces que apagan miradas.


... Demasiadas voces siguen derramando sus gritos, através de paredes y muros. Paredes y muros que encontramos al volver una esquina y en lugares remotos que tocamos con nuestras miradas.




domingo, 3 de agosto de 2008

Berlín "La habitación del silencio"


Puede ser una ciudad vibrante, emocionarte en todos los sentidos. Tremendamente abierta, verde y sin aglomeraciones, con bicicletas que recorren sus calles y un sin fin de turistas.
Pero en esta vorágine, museos, exposiciones, terrazas, palacios, paisajes arquitectónicos singulares, se respira serenidad. Con un corazón verde que la atraviesa irradiado con los tentáculos del asfalto en cuatro direcciones, tienes momentos para sentirte esa turista accidental, que siempre has deseado ser.
Y ese momento está justo ahí, delante de todas esas miradas que deambulan. Pero ellos anestesiados por todo lo que significó ese lugar en un momento y tiempo, lo que no deja de ser un reclamo que todos quieren captar en una foto, hace que les pasen desapercibido. Muy pocos son los que observan este letrero y se deciden a entrar.
Nosotros sí conseguimos ser turistas accidentales por un instante. Una pequeña habitación, unas pocas sillas y algunas personas sentadas que observan atentamente. Se deja vislumbrar tan sólo un haz de luz . Un simple intercambio de miradas. No hace falta más. Se marchan, dejándonos a solas. Ese haz de luz reposa en el centro de un tapiz rudimentario. Un punto de luz ténue. El silencio y la luz. Donde el corazón reposa aturdido y la respiración se entrecorta. Esta sensación de paz trastoca los cimientos de cualquiera. Pero no por el silencio en sí mismo, al que tristemente no estamos acostumbrados, sino por el maremagnum de sensaciones que se agolpan dentro de tí. Es compartir el dolor ajeno, es ponerte por un segundo en el lugar del otro. Cuánto dolor tuvieron que escuchar esos muros, cuantas lágrimas, cuantas vidas. Esto no se puede encuadrar en una foto. Se queda pegado a tu piel. Adherido a tu alma.

La habitación del silencio: Un punto de encuentro sin distinción de razas, de religiones, de ideologías, de lenguas... una manera de decir NO a la barbarie, No a las injusticias que nos acechan.